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Gracias a todas esas tías, hermanas, primas, abuelas, cuñadas, vecinas y amigas.

A todas esas mujeres que con o sin hijos propios se toman el tiempo para ayudar a criar, atender y hasta para orar por los hijos e hijas de otras mujeres.
Gracias por su generosidad, por su entrega, por su tiempo.

¡Dios las bendiga!
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